En marzo de 2015 llegué a Suiza junto a mi hija Alessandra,
que en ese entonces tenía diez años. Los primeros días todo era nuevo y emocionante.
Siempre soñé con conocer Europa, así que estaba encantada y aun ahora lo estoy.
Vivir en otro país es una experiencia que todos deberían probar
al menos una vez en la vida, lamentablemente no todos tienen esa posibilidad.
Se aprende mucho conociendo personas de diferentes países y costumbres. También
es una oportunidad para medir nuestra capacidad de adaptación pues, iniciar una
vida nueva y acostumbrarse en un lugar totalmente diferente a donde uno ha
nacido, no es fácil para todos, ni todos pueden lograrlo.
Es obvio además que la gente que habita en ese nuevo país no
es toda igual. Aquí en Suiza la mayoría de personas son corteses y amables,
sin embargo, hay también mucha gente indiferente y hasta agresiva. A esto me quiero
referir especialmente porque mucho se habla del racismo en Europa, pero no todo
lo que se dice es cierto.
Si bien, yo personalmente ni tampoco mi hija hemos sufrido
algún episodio de racismo directamente, si he conocido algunos latinoamericanos
que me han contado que si han tenido que soportar miradas, comentarios y
comportamientos ofensivos por ser extranjeros e inmigrantes.
Encuesta sobre xenofobia
Según el portal swissinfo.ch, uno de cada cuatro suizos es
racista. Un estudio realizado entre 2010 y 2014, reveló que alrededor del 25
por ciento de la gente nacida en Suiza, tiene opiniones negativas de los extranjeros,
especialmente de los musulmanes y de los que provienen de países africanos.
La mayoría está de acuerdo en que el gobierno adopte medidas
más restrictivas para la inmigración y muchos incluso perciben a los extranjeros
como gente que se aprovecha del sistema de bienestar social.
Asimismo, el 6% de la población interrogada dijo “sentirse
molesta” con la presencia de personas de otros colores de piel, religión,
nacionalidad o lenguas en lugares públicos.
Como les dije, yo personalmente no he sufrido racismo, pero
si he percibido que mucha gente se fastidia cuando una persona no sabe hablar
el idioma. Esto no puede decirse que sea racismo pero si lo veo como una especie
de intolerancia.
Si bien, es normal que todos debiéramos aprender el idioma
del lugar donde vivimos, (en mi caso el alemán porque vivo en la parte alemana
de Suiza), pienso que es más importante aprender a adaptarse, respetar las
normas del país y no molestar a los demás.
Por el momento no puedo estudiar el idioma porque el costo
de los cursos es realmente alto (aproximadamente 100 francos por hora de
estudio) pero puedo comunicarme en otros idiomas como inglés o italiano que
muchos lo hablan aquí.
Así que, si desean emigrar a Suiza les recomiendo que empiecen
a aprender alemán, francés o italiano, que junto con el romanche, son los cuatro
idiomas oficiales de este país.
Auf Wiedersehen (Hasta pronto) y buena suerte. Hasta el
próximo post.

Me gustan tu palabras, son fruto de un pensamiento profundo y preciso.
ResponderEliminarRacismo? No lo sé, pero a menudo es intolerancia. Te digo, por parte del italiano que ha sufrido por los italianos en Suiza, que tal vez sea aún peor.
ResponderEliminarTe doy toda la razón en cuanto a respetar las normas y cultura de otro país, sea Suiza o cualquier otro. Suiza es un país que me gusta mucho, tuve la oportunidad de estar ahí hace unos años y realmente es como dices muy ordenado, la gente respetuosa y nunca he pasado por un episodio de racismo. Me gusta tu blog y la forma como relatas tu observación de esa país. Saludos y sigue dándonos noticias desde akká.
ResponderEliminarBrava! tema purtroppo molto attuale, in tutta Europa.
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